Las lecciones de la ”Cumbre Guachaca”
El ministro Hinzpeter acaba de ofrecerle disculpas directamente (bueno, se lo mandó a decir, pero no le pidamos tanto a los políticos) al diputado Fidel Espinoza (“ofrecerle” y no “pedirle” como se dice erróneamente; pedir en este caso es exigir) y con esto se cierra uno de los capítulos más negros y bochornosos de nuestra historia parlamentaria.
Es hora de sacar algunas lecciones. Las mías son éstas:
1.- Menos efectismo, más efectividad
¿Qué sacamos con colgarles pendrives a ministros y hacerlos parecer robots amaestrados? ¿O con designar subsecretarios y estresarlos de entradita poniéndoles cronómetros corriendo sobre sus cabezas? ¿Qué sacamos con tanta pirotecnia comunicacional si sólo dos meses después de asumido este “gobierno diferente” ya tenemos una trifulca de las más picantes en el Congreso, como las de siempre, avivada nada menos que por el ministro del interior de Piñera, que además lo hace muy bien de carbonero?
2.- Entre quienes legislan hay mentirosos(as)
A partir de ahora se impone la necesidad de instalar micrófonos y cámaras de seguridad en todo el Congreso o, por lo menos, en las dependencias en que se desarrollen las sesiones y trabajen las comisiones de la Cámara Baja. Esto porque dijeron que Fidel Espinoza le sacó la madre a su colega “Pepa” Hoffmann, pero él juró y rejuró por sus críos que no fue así y que todo el revuelo que armó la aludida y sobre todo Andrea Molina no fue más que una cortina de humo para desviar la atención pública de la desubicación de Hinzpeter.
3.- La homofobia tiene fuero parlamentario
Cuando el diputado RN José Manuel García trató en plena intervención suya en el hemiciclo a su homólogo PS Marcelo Díaz de “¡sinvergüenza! ¡Sinvergüenza y cola más encima!” no se estaba refiriendo a la condición sexual del honorable en términos amistosos precisamente. Estaba condenando el hecho de que (según él) abrace una orientación sexual diferente a la suya. En el siglo XXI eso, señores, es tan grave como atacar a alguien por su religión o color de piel y el diputado García debería tenerlo claro a estas alturas.
4.- Te quiero más vivita, Ena
Otra vez el ministro Hinzpeter abre la boca y genera consternación. Ahora apagó el incendio con parafina y no encontró nada mejor que meterse a Google y divulgar muy livianamente una acusación de explotación laboral contra Espinoza. Como una Fiera Vip cualquiera, confundió el Congreso con el panel de un programa farandulero y lanzó nomás. Oiga, y lo hizo tan mal que en un principio a todos nos quedó clarísimo que estaba hablando de comercio sexual. Para los próximos asesinatos de imagen que quiera hacer el gobierno lo deseable sería que la encargada fuera la vocera doña Ena, que habla tan bonito.
5.- Aunque los flaites se vistan de seda…
Por último, me podrían decir ustedes, ¿qué diferencia sustancial hay entre esta mocha de poca monta y la batalla campal de los reclusos a la salida del Patronato de reos? No me diga que unos usaban corbatas y otros no, porque eso es un asunto meramente de look.





